Un control de rutina en la Ruta 1 terminó con el secuestro de 230 kilos de langostinos ya preparaditos en bandejas y bolsas, transportados en un auto particular sin ningún tipo de habilitación, equipo de frío ni desinfección.
La mercadería, de dudosa procedencia, representaba un riesgo sanitario para la población. Al no contar con documentación ni condiciones mínimas de conservación, los langostinos fueron decomisados y el infractor recibió una multa por incumplir las normas sanitarias.




