Durante más de un año, 37 familias de Bragado vendieron choripanes, organizaron rifas y juntaron guita de a poco para que sus hijos de sexto grado pudieran hacer un viaje de estudios a El Bolsón.
Todo ese esfuerzo iba directo a la cuenta personal de la preceptora de la escuela, que estaba a cargo de administrar los casi 50 mil dólares que pudieron juntar.
El viaje se postergó seis veces, hasta que los directivos fueron a la casa de la mujer, que tiró sin vueltas: “Me patiné la plata”.




