En la Patagonia murieron tres marineros en un mes

La actividad pesquera en el Atlántico Sur es conocida por ser extremadamente dura, pero la pérdida de tres marineros en menos de un mes marca una racha dramática que pone bajo la lupa la seguridad marítima y las condiciones laborales en alta mar.

El 30 de junio, Juan Carlos Gutiérrez, formaba parte del buque congelador Luca Mario, en aguas cercanas a Puerto Deseado (Santa Cruz) y cayó al agua durante un violento temporal marítimo. La Prefectura dio por concluido el rastreo sin hallar su cuerpo. El 19 de Julio, Gustavo Ortiz estaba en el buque Mar Esmeralda, a 70 millas de Madryn y se descompensó con una falla cardíaca aguda. Unos días después, el 23, Haldi Eduardo Morales se encontraba en el buque Cabo Vírgenes en la misma zona cuando cayó al agua en medio de maniobras operativas, y pese al despliegue de unos 40 buques en la búsqueda, fue hallado sin vida por la tripulación del pesquero Magdalena.

El SOMU (Sindicato de Obreros Marítimos Unidos), a través de su delegado César Zapata, encendió las alarmas de toda la flota comercial. Este tipo de sucesos encadena no solo el dolor familiar y gremial, sino también el reclamo reiterado por protocolos de inducción, mantenimiento de embarcaciones, trajes de supervivencia y controles de salud preventivos para los marineros que operan en aguas heladas y con condiciones climáticas extremas.

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