En Córdoba, una familia alquiló un dúplex recién terminado, al que le fueron sumando cositas en su patio que era de tierra y se inundaba en días de lluvia.
De a poco y con amor le hicieron banda de cosas, hasta pusieron una pile.
Pero al momento de dejar la propiedad, el dueño no les quiso reconocer las mejoras y se re pudrió: decidieron llevarse todo y hasta tapar la pileta con cemento.




