En medio de un ambiente de tensión y malestar social, Grecia vivió 24 horas de paro contra la propuesta del gobierno que quiere poner turnos laborales de hasta 13 horas, con el argumento de modernizar y adaptar la legislación a las exigencias productivas actuales.
Según dicen, se votaría recién a fines de octubre, y daría la posibilidad de trabajar 13 horas diarias con una compensación del 40% por cada hora extra. Bajo esta modalidad, el gobierno asegura que se mantendrá el tope semanal de un máximo de 48 horas semanales y el límite anual de 150 horas adicionales.
Sin embargo, el hecho de habilitar jornadas tan largas prendió la chispa en los sindicatos, que califican la iniciativa de retroceso.




