El magnate británico Joe Lewis sigue metiéndole en Lago Escondido y puso primera en una obra que llama la atención: está levantando un búnker de tres subsuelos y dos plantas, con 4.000 metros cuadrados de hormigón y acero enterrados en las morenas glaciarias. La estructura, que incluye spa, peluquería, salas de comunicaciones y un piso entero para el magnate, no tiene autorizaciones a la vista ni supervisión estatal.
La legisladora Magdalena Odarda lleva varios años pidiendo explicaciones sin obtener respuestas. Ahora está pidiendo saber si esa fortificación es un refugio antiaéreo de uso militar o simplemente el capricho de un millonario.




