Re lejos quedó la buena onda entre el gober, Nacho Torres y la Flota Amarilla. Hace dos años, salían 60 barcos a bancarlo con banderas que decían “La Patagonia no se rinde”; y hoy, se tiran fierrazos por todos lados.
Lo que empezó esta semana con una denuncia gremial de José Severiche (ATE) por un supuesto ofrecimiento de guita por parte de Gonzalo Carpintero para boicotear el inicio de clases, terminó en una interna política picantísima en Chubut: casi 40 intendentes de toda la provincia firmaron un comunicado para bancar al gobierno y le caen a “un puñado de empresarios que se enriquecieron usufructuando recursos que pertenecen a todos los chubutenses” y que ahora intentarían “tomar como rehenes a los estudiantes” impidiendo el inicio de clases.
Según Severiche, cuando llegó a la reunión, se cruzó con el empresario Raúl “Tato” Cereseto, uno de los dueños de la Flota Amarilla, saliendo de la misma oficina. “Esta gente maneja mucho dinero”, declaró el gremialista en Jornada.
Cereseto, ni lerdo ni peresozo, salió al cruce con todo: “No estaba ahí, no sé de dónde sacó eso”, disparó en Radio Chubut, y advirtió a Severiche sobre “las consecuencias de sus mentiras”. Además, dijo que no fue imputado, allanado ni secuestraron nada suyo, y aseguró tener buena onda con el gobierno de Torres.
La fiscal del caso, Julieta Gamarra, ya había aclarado que Cereseto no está en la mira, pero quedó salpicado.
¿Qué se vendrá ahora? Quedamos atentos con pochoclos en la mano.




