El sistema energético de Cuba está al borde del quiebre: expertos advierten que, sin nuevos suministros de petróleo, la isla podría sufrir una parálisis total en 6 a 8 semanas.
Cuba importa el 66% de la energía que consume, y la crisis se agravó tras las sanciones de EEUU contra proveedores y la pérdida del apoyo petrolero venezolano.
La escasez de diésel ya está pegando directamente en el transporte, la agricultura, la industria y la distribución de agua potable. Además, este combustible también mueve los grupos electrógenos del país, que generan el 40% de la electricidad.




