Vecinos de la zona rural cercana a Gastre advirtieron sobre un fenómeno tan poco frecuente como peligroso: focos de fuego subterráneo activos en sectores de mallines completamente resecos. Las quemas habrían afectado juncales y áreas donde antes corría agua, pero que hoy presentan grietas profundas por la sequía.
Por esas grietas avanza el fuego por debajo de la superficie, generando una imagen inquietante: el suelo parece “humear” o “respirar” desde adentro, como si la tierra tuviera brasas vivas en las entrañas.
El riesgo concreto es que desprendan chispas y originen incendios de mayor magnitud en campos con vegetación seca, en plena meseta patagónica.




