Justo cuando el mundo respiraba un poco porque Estados Unidos e Irán habían firmado un alto el fuego por dos semanas, Israel pateó el tablero. Este miércoles, en apenas 10 minutos, las Fuerzas de Defensa israelíes lanzaron la ofensiva más masiva contra el Líbano desde que arrancó la operación “León Rugiente”.
Le pegaron a más de 100 objetivos de Hezbolá en Beirut, Becá y el sur del país, reventando centros de inteligencia, sistemas navales y bases de la unidad de élite Radwan.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, que fue el que hizo de nexo para que Washington y Teherán dejaran de bombardearse, tiró que esto es una violación clarísima a lo que pactaron y que así no hay proceso de paz que aguante. Según Sharif, el acuerdo incluía al Líbano, pero Benjamín Netanyahu (de Israel) salió con los tapones de punta a decir que a él no le avisaron nada.




