Es de Madryn y fabricó en 3D una silla de ruedas ortopédica para una nena

ntre tantas pálidas, una historia que te reconcilia con el mundo: Richard Haller, un vecino de Madryn se sumó como “maker” a una ONG internacional y, tras diez días de laburo ininterrumpido con tres máquinas en paralelo, logró fabricar una silla ortopédica con impresión 3D para Clarita, una nena de su misma ciudad que la necesitaba con urgencia.

Lejos de guardarse el logro para él solo, el emprendedor lanzó una cruzada para reclutar a más fanáticos de las impresoras 3D y así achicar la enorme lista de espera de chicos que sueñan con un dispositivo similar.

En una charla con Radio Chubut, Haller detalló que el proyecto fue un verdadero laburo en equipo con la familia de la pequeña y su empresa, Más 3D. Los papás de Clarita pusieron los filamentos plásticos y Richard aportó las horas de diseño, el ensamblado, los rulemanes y los bulones de puro corazón. Para los más técnicos, la silla se armó usando plástico PETG (un material bancador y de alta resistencia) combinado con partes flexibles para que la nena viaje cómoda y con buena estabilidad. El resultado final no solo es un golazo por el lado de la inclusión, sino también para el bolsillo: armar una de estas sillas con tecnología 3D cuesta apenas una fracción de lo que sale un modelo ortopédico convencional en el mercado, volviéndose una salida clave para las familias que no tienen un peso.

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