El clima de la Patagonia podría cambiar radicalmente en las próximas décadas: hay estudios internacionales que dicen que, frente a los cambios ambientales globales, el sur de Sudamérica podría consolidarse como una de las regiones con mejores condiciones naturales para la producción agropecuaria.
¿La razón? Un incremento proyectado de las precipitaciones, vinculado a la reorganización de los “ríos atmosféricos” que distribuyen la humedad en el continente, modificados por la creciente tala de árboles en la Amazonia.
Durante años, amplias zonas de la Patagonia sufrieron ciclos prolongados de sequía, fuertes vientos y desertificación, lo que limitó la calidad de las pasturas y la carga animal. Pero los nuevos escenarios climáticos abren una perspectiva distinta: más lluvias, mejor distribución del agua y suelos que podrían recuperarse.




