Lo que tenía que ser el momento más emotivo para los nenes, terminó siendo una situación de quilombo entre familias: una mamá que hacía de tesorera de un grupo del Jardín de Infantes 902 de Alejandro Korn “se comió” más de un palo y medio, que eran para la tercera cuota de las camperas de egresados de los compañeros de su hijo.
Según la denuncia de los padres, la mujer no transfirió la guita a la empresa contratada y tiró la fácil: que le hackearon el celular.
Después de eso, cayó al jardín con dos comprobantes truchísimls, sin marca de agua y con tipografía alterada, según dijeron los damnificados. “Nunca mandó ninguna cuota, sólo la seña de 45 mil pesos”, denunciaron.




