Un poderoso terremoto de magnitud 7,1 sacudió el suroeste de Japón, alcanzando el nivel máximo en la escala sísmica nipona, Shindo.
El movimiento provocó el corte del suministro eléctrico en aproximadamente 40 mil hogares y obligó a la suspensión total de los servicios ferroviarios en la isla de Kyushu, incluidos los trenes bala de alta velocidad.




