Un sacerdote realizó una bendición especial en un hotel alojamiento de Santiago del Estero, en la previa del Día de los Enamorados.
El cura recorrió los pasillos con agua bendita, rociando las puertas de las habitaciones y pronunciando oraciones para eliminar “las malas energías” y generar un ambiente de armonía. El ritual fue solicitado por los dueños del establecimiento y presenciado por personal y clientes ocasionales.
En redes, algunos usuarios celebran la tradición, mientras otros lo toman con ironía, bautizando al hecho como “uno de los sucesos más insólitos” previos al 14 de febrero.




