La guerra en Medio Oriente tiene imágenes de todos los colores, pero pocas tan insólitas como esta: después del bombardeo iraní contra bases vinculadas a Estados Unidos e Israel, uno de los proyectiles cayó en la aldea de Qazaljo, al norte de Siria.
Después que explotara, los vecinos se acercaron al misil y empezaron a tocarlo y sacarse fotos como si fuera una atracción turística sin darle importancia al peligro de una posible explosión secundaria.
El ataque forma parte de la respuesta iraní a la ofensiva de Israel y Estados Unidos, que ya lleva varios días escalando la tensión en la región.




