Esta madrugada, en un boliche de Madryn, dos pibes borrachos quisieron mandarse al local, pero el policía que cubría el servicio adicional les negó el acceso.
La respuesta de ellos fue de 0 a 100 en dos segundos: le cayeron a trompadas en la cara. El efectivo pidió refuerzos de inmediato.
Cuando llegó el apoyo, uno de los agresores ya estaba retenido en el suelo. El otro, lo dejó de garpe a su amigo y escapó.




