Los perros de una familia de Urdinarrain, en Entre Ríos, aparecieron muertos en el barrio de su casa. Los dueños encontraron muy cerquita un sapo enorme, de más de 20 centímetros, que habría sido el responsable.
Después que los bomberos capturaran al animal se lo acercaron a una veterinaria de la ciudad, que confirmó que se trataría de un sapo de caña, una especie que segrega una toxina altamente peligrosa para perros y gatos.
“Cuando un perro lame o muerde uno de estos sapos, la toxina puede causar un infarto o paro cardíaco casi inmediato”, dijo la profesional.




