El fin de semana, un Fiat Strada rojo quiso zafar de un control de alcoholemia en la zona norte de Madryn, pero no contaba con que el personal del GRIM iba a salir a perseguirlo.
Un par de cuadras después, el conductor, súper borracho, solo se negó a mostrar los papeles del vehículo, sino que además empezó a insultar a los polis. Para cerrar el combo, intentó ofrecerles dinero para que lo dejaran ir.




