El gobierno de Ceuta, España, declaró una “emergencia humanitaria y social” tras la llegada por mar de más de dos mil migrantes marroquíes en la última semana y media. A un ritmo sostenido de 200 ingresos diarios a nado, las capacidades de recepción y acogida del enclave español en el norte de África se encuentran desbordadas, obligando a cientos de personas a pasar la noche a la intemperie.
Frente a la crisis, el alcalde-presidente Juan Vivas exigió reformas urgentes en la Ley de Extranjería para restablecer los rechazos en frontera, tras un reciente fallo del Tribunal Supremo que prohibió las devoluciones sumarias en el mar.
Asimismo, solicitó la redistribución de migrantes hacia otras comunidades y un refuerzo en los controles para evitar muertes, tras haberse recuperado 60 cadáveres en aguas de la zona en los últimos meses.




