María Catarina Souza Carvalho tenía 16 años y estaba en su habitación arreglándose el pelo en Vereda, un pequeño pueblo del sur del estado de Bahía, Brasil. Su mamá estaba con ella y salió un momento a la cocina a buscar agua. Apenas se alejó escuchó los gritos desesperados de su hija y volvió corriendo: la encontró inconsciente en el piso, con la planchita en la mano y el aparato enchufado, recibiendo la descarga.
La madre logró desenchufarlo e intentó reanimarla antes de trasladarla de urgencia al hospital municipal, pero los médicos confirmaron que la chica ingresó sin signos vitales.
La Policía Civil de Bahía registró el caso como muerte accidental y ordenó las pericias correspondientes para determinar si había alguna falla eléctrica previa en el dispositivo. Hasta ahora no hay detalles oficiales sobre las causas técnicas del accidente.




